DIANA MARTINEZ DIAZ
Nos consumen
A un tipucho corriente, de la calle, de a pie, le puede pasar que vaya y contrate una conexión a Internet por varios equis de euros a cambio de varios equis de megas y que el susodicho servicio prestado se corresponda con lo que haya contratado y con lo que el citado elemento paga por él.
Pero va a ser que no.
También le puede pasar que vaya y se compre un super ordenador portátil, con todo lo ultimísimo, en una tienda cualquiera de cualquier ciudad como Ponferrada y que al cabo de un mes se le estropee la pantalla y el que le vendió el ordenador por varios equis, equis, equis, de euros, bien le devuelva el dinero o bien le compense convenientemente por la espera mientras en 'la casa' le arreglan el aparato.
Pero va a ser que tampoco mucho.
Y le puede pasar que el parquímetro de la zona azul le trague por ejemplo dos euros y no tenga ni un sólo problema para recuperarlos en cuanto los reclame.
Pero va a estar chungo, chungo.
Incluso le puede pasar que vaya y se compre un piso cualquiera y se termine la obra y se lo entreguen en el plazo en el que firmó en un contrato en el que no exista letra pequeña. Y que además el pisito venga sin ninguna tara que subsanar.
Pero se presenta fastidiadillo.
Es más, le podría llegar a pasar que su empleo estuviera convenientemente remunerado, que le pagaran las horas extras y que su trabajo fuera únicamente su forma de ganarse la vida y no su vida la forma de ganarse su trabajo.
Pero en fin.
El caso es que ayer se celebró el Día Mundial del Consumidor. Un día que más que dedicarle una celebración, debería conmemorarse con luto.
Y es que hay muchos de esos tipuchos que contratan sus conexiones y no tienen servicio de Internet.
Muchos a los que, el que les vende un electrodoméstico les dice que claro, que el arreglo de las averías es cosa de 'la casa', que él no les puede devolver el dinero.
Hay muchos que no saben ni a quien pueden acudir cuando los parquímetros y todo tipo de expendedoras se convierten por arte de magia en tragaperras que nunca dan premio.
Hay muchos que tendrán que morderse su espera y masticarse dos meses más de alquiler por los pequeños retrasos de su casa nueva. De la casa nueva del Banco.
Y muchos que se pasarán la vida buscando trabajo para poder comprarse un coche de segunda mano para poder ir al trabajo para poder pagar las letras del coche de segunda mano.
Y después de consumir la mitad de megas de los que pagan, de consumir la jeta de los vendedores que no les responden después de embolsarse los suculentos equis, equis, equis euros, de consumir las órdenes trampa de las tragaperras, de consumir los pequeños retrasos de su piso y de consumirse poco a poco en su trabajo diario, aun tiene que llegar a su casa de alquiler y consumir lidialozanadas y zaplanadas carnavalescas. Nos consumen
el mundo- la crónica
jueves, marzo 16, 2006
jueves, marzo 09, 2006
DIANA MARTINEZ
Aldeas de casas redondas
Jako vivía en la gran aldea de casas circulares de la llanura. Había oído algo de una vida mejor, lejos, a unos cinco días a pie. Un lugar donde había más corzos y perdices que cazar, más moras para repartirse, más peces en los arroyos y más castañas y avellanas.
Había que seguir el curso del gran río hasta un lugar donde las aguas parecían separarse. Parecían unirse. Allí, había que abandonar el gran cauce y seguir el río pequeño, aguas arriba. Y caminar un día y descansar una noche. Y caminar otro día, por terrenos cada vez más escarpados, y descansar otra noche, entre las rocas cada vez más protectoras
Había oído que en la montaña había otra aldea, sobre la ladera, donde las casas también eran circulares, un poco más pequeñas, pero bonitas y calientes, fuera del alcance del viento y desde las que se podía divisar todo un valle. Y sus corzos y sus perdices y sus moras
Jako quería ir allí, donde se vivía mejor, donde poder ofrecer a Kora todos los días una pieza de carne. Y se fue, con Kora. Olvidándose de las vanidades y las avaricias de la gran aldea. A cazar corzos. A recoger moras. A construirse su casa redondeada de piedra, junto a las otras, en la ladera de la montaña que daba al gran valle
Una etapa del año era muy fría. La nieve cubría las casas redondeadas de la ladera y la noche cristalizaba los arroyos. Por eso, había que prepararse y durante la estación templada almacenar los frutos y los cereales, para alimentarse en las noches de la estación fría. Cada una de esas noches precisaban de una hoguera dentro de la casa circular, que como era pequeña, se calentaba enseguida.
Kora tapaba algunas grietas de la pared de la casa, por donde a veces se colaba un soplo de aire helado. Jako zurcía una piel de conejo que ya empezaba a tomar forma de bota y daba vuelta a la pierna de cabra que empezaba a tomar color sobre las llamas.
Jako supo, al cabo de unos años, que muchos de los de la aldea grande habían hecho como él y Kora. Que se habían ido a las montañas, porque querían vivir mejor. Casi todos se fueron hacia el Norte. Unos, hacia una zona donde aparecía una roca negra, blanda, cuando perforaban la tierra para enterrar a sus muertos. Otros, hacia los abrigos rocosos que ofrecía la puerta de otra gran sierra, donde se decía que también había muchos rebecos que cazar. Durante muchos, muchísimos años, nadie vivió en la gran aldea de la llanura. Desde que los de Jako la abandonaron. Porque creyeron que en la montaña se vivía mejor.
Ahora, la gran aldea de la llanura tiene 65.000 jakos y koras. Muchos de ellos se cansaron de vivir en la montaña y creyeron que en la gran aldea se vivía mejor. Una gran aldea que acaba de descubrir que hace 2.500 años vivieron allí Jako y Kora, que se cansaron de sus vanidades y avaricias y se fueron a la montaña.
www.elmundo-lacronica.com
viernes, marzo 03, 2006
A Bandeira del Bierzo Por Xabier Lago
La bandera oficial del Bierzo, la del Consejo Comarcal, ha cumplido ya 5 años pues su diseño actual se aprobó el 14 de abril de 2000. Los preceptivos debates políticos se centraron en la elección entre los distintos proyectos (la blanquiazul bercianista, la histórica derivada del Pendón de Lanzas con la cruz de Borgoña conservada en el Concejo de Ponferrada y la tercera, una mezcla de las dos anteriores). Finalmente salió elegida la llamada bandera de consenso, la última, la compuesta por la cruz colorada de San Andrés, con los triángulos derecho e inferior azules, y los triángulos superior e izquierdo blancos. En el centro de la bandera surge un escudo de raices históricas (con la cruz medieval de Penalba) y con motivos tradicionales (las hojas de vid y los martillos de la minería); diseño poco innovador del profesor José Antonio Balboa de Paz. Cuando se aprobó el estandarte oficial del Bierzo de modo definitivo hubo gran polémica social y política. La bandera bercianista, la blanquiazul, estaba ya consolidada desde la Transición democrática. A título de ejemplo, tenemos noticias de la edición de pegatinas con dicho emblema bercianista de José de Arriba en noviembre de 1978. También ayudó a la divulgación de la bandera bercianista la coincidencia de colores con el equipo de la Sociedad Deportiva Ponferradina de balompié. La lógica apuntaba a la elección de la bandera blanquiazul como oficial del Bierzo, pero no contó con el necesario consenso político de todos los partidos, quizás para no dar la razón al bercianismo político, por lo que se optó finalmente por otra alternativa, la mencionada opción mezclada, llamada popularmente bandera cruzada o cruceira. Lo cierto es que todos sabemos que la bandera oficial se está consolidando como símbolo identitario del Bierzo. Otra crítica que se hizo a la bandera oficial del Bierzo es que supuso la mezcla de otras anteriores ya consolidadas por la historia (el Pendón de Lanzas) y por la aceptación social (la blanquiazul). Conviene decir que también otras importantes banderas actuales son mezcla de otras. Así, la de Gran Bretaña (The Union Flag) se creó en 1908, tras un nuevo diseño que agrupaba las banderas de los territorios asociados, la inglesa (cruz de St. George), irlandesa (cruz de St. Patrick) y escocesa (cruz de St. Andrew). Otro caso muy cercano es la bandera de la Comunidad Autónoma de Galicia, que tiene su origen en 1891, como modificación del estandarte naval de Coruña (cruz de S. Andrés en azul sobre fondo blanco). Además de la conocida Ikurriña vasca, diseño de finales del siglo XIX, de los hermanos Luís y Sabino Arana Goiri, que se basa en el escudo vizcaíno. A otros tampoco les gusta la cruz colorada de la bandera del Bierzo, derivada de la cruz de S. Andrés del histórico Pendón de Lanzas del concejo ponferradino, porque parece una tachadura sobre la bandera blanquiazul. Esa cruz de Borgoña sobre fondo blanco está presente en banderas tan importantes como las de los estados norteamericanos de Florida y Alabama. Banderas con aspas y triángulos coloreados, dispuestos como en la berciana, tienen los estandartes de los estados de Jamaica (con triángulos de colores verdes y negros) y del africano de Burundi (con triángulos verdes y colorados). Por lo tanto la innovación del diseño de la bandera oficial del Bierzo tampoco va tan allá como se podría suponer inicialmente. Nuestra bandera incorpora influencias históricas y bercianistas derivadas de la fuerte concienciación identitaria y territorial de los ciudadanos del Bierzo. Para terminar hay que decir que este cumpleaños de nuestra bandera debería motivar a todos los alcaldes sin excepción a colocar ya nuestro estandarte en los balcones de las Casas de los Concejos del Bierzo.
jueves, marzo 02, 2006
SANTIAGO MACIAS
Todo un éxito
Dice el PP y el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, que la manifestación del sábado pasado en Madrid fue un éxito rotundo, secundado por casi dos millones de personas. Sin embargo, la Delegación del Gobierno en la Comunidad, tomando como referencia imágenes aéreas de la marcha y con un cálculo simple –y bastante generoso– de tres personas por metro cuadrado, rebajaba ostensiblemente la cifra aportada por los primeros, que hubiera supuesto la friolera de treinta personas en igual superficie. Sin embargo, tanto la presidenta de la Comunidad madrileña, Esperanza Aguirre, como los voceros de la cadena de los obispos, en su línea habitual de propagar la doctrina cristiana y el amor al prójimo, cargaban con dureza contra el encargado de facilitar los datos, el delegado del Gobierno, Constantino Méndez, pidiendo su dimisión inmediata, eso sí, sin aportar un cálculo contradictorio a las cifras aportadas por éste. Pero lo cierto es que, dependiendo del cristal con que se mire, puede que no les falte razón en cuanto al éxito obtenido a los miembros del único partido político que secundó la marcha; no en vano, lograron reunir en ella a los sectores más afines a la política llevada a cabo por el Partido Popular en los últimos tiempos; allí estaban, entre banderas preconstitucionales, personajes de la talla del ultraderechista Ricardo Sáenz de Ynestrillas o el antiguo dirigente de Fuerza Nueva Blas Piñar, secundados por la plana mayor de la Falange y un buen puñado de representantes del Carlismo. Para un verdadero demócrata, el hecho de ver a toda aquella camarilla tras la pancarta que pedía «Memoria, dignidad y justicia» debería ser la mejor prueba de que la convocatoria fue un fracaso total. Pero, insisto, para un verdadero demócrata. Esas eran las imágenes que nos dejó la marcha del sábado pasado. Y si éstas fueron vergonzosas, los sonidos no le fueron a la zaga: Entre los asistentes se pudieron escuchar gritos como: «Zapatero, vete con tu abuelo» e incluso alguna pancarta que llevaba escrito ese mismo lema. Aquel grito fue secundado por cientos de personas, ante la sonrisa complaciente de Aznar, Rajoy, Acebes, Zaplana y compañía. Así, una marcha que debería haber sido convocada por la paz y el derecho a la vida, se convertía en una clara apología de la muerte. Que Zapatero se vaya con su abuelo significa ponerle ante un paredón para fusilarle, al igual que hicieron con el capitán Lozano aquel 18 de agosto de 1936, el mismo día en que otro grupo de golpistas asesinaba a Federico García Lorca en el Barranco de Víznar. El primero, por cumplir con el orden constitucional de la II República; el segundo, por tener una inclinación sexual, algunos de cuyos derechos recientemente obtenidos, también sacaron en su día al PP a la calle, secundado por la plana mayor de la Conferencia Episcopal. Todas las víctimas merecen el mismo respeto; las del franquismo también vieron asesinar a sus seres queridos, pero a ellos les tocó vivir durante cuarenta años en un país gobernado por los asesinos, sin ayuda alguna del Estado ni el reconocimiento social al que también tienen derecho.
Todo un éxito
Dice el PP y el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, que la manifestación del sábado pasado en Madrid fue un éxito rotundo, secundado por casi dos millones de personas. Sin embargo, la Delegación del Gobierno en la Comunidad, tomando como referencia imágenes aéreas de la marcha y con un cálculo simple –y bastante generoso– de tres personas por metro cuadrado, rebajaba ostensiblemente la cifra aportada por los primeros, que hubiera supuesto la friolera de treinta personas en igual superficie. Sin embargo, tanto la presidenta de la Comunidad madrileña, Esperanza Aguirre, como los voceros de la cadena de los obispos, en su línea habitual de propagar la doctrina cristiana y el amor al prójimo, cargaban con dureza contra el encargado de facilitar los datos, el delegado del Gobierno, Constantino Méndez, pidiendo su dimisión inmediata, eso sí, sin aportar un cálculo contradictorio a las cifras aportadas por éste. Pero lo cierto es que, dependiendo del cristal con que se mire, puede que no les falte razón en cuanto al éxito obtenido a los miembros del único partido político que secundó la marcha; no en vano, lograron reunir en ella a los sectores más afines a la política llevada a cabo por el Partido Popular en los últimos tiempos; allí estaban, entre banderas preconstitucionales, personajes de la talla del ultraderechista Ricardo Sáenz de Ynestrillas o el antiguo dirigente de Fuerza Nueva Blas Piñar, secundados por la plana mayor de la Falange y un buen puñado de representantes del Carlismo. Para un verdadero demócrata, el hecho de ver a toda aquella camarilla tras la pancarta que pedía «Memoria, dignidad y justicia» debería ser la mejor prueba de que la convocatoria fue un fracaso total. Pero, insisto, para un verdadero demócrata. Esas eran las imágenes que nos dejó la marcha del sábado pasado. Y si éstas fueron vergonzosas, los sonidos no le fueron a la zaga: Entre los asistentes se pudieron escuchar gritos como: «Zapatero, vete con tu abuelo» e incluso alguna pancarta que llevaba escrito ese mismo lema. Aquel grito fue secundado por cientos de personas, ante la sonrisa complaciente de Aznar, Rajoy, Acebes, Zaplana y compañía. Así, una marcha que debería haber sido convocada por la paz y el derecho a la vida, se convertía en una clara apología de la muerte. Que Zapatero se vaya con su abuelo significa ponerle ante un paredón para fusilarle, al igual que hicieron con el capitán Lozano aquel 18 de agosto de 1936, el mismo día en que otro grupo de golpistas asesinaba a Federico García Lorca en el Barranco de Víznar. El primero, por cumplir con el orden constitucional de la II República; el segundo, por tener una inclinación sexual, algunos de cuyos derechos recientemente obtenidos, también sacaron en su día al PP a la calle, secundado por la plana mayor de la Conferencia Episcopal. Todas las víctimas merecen el mismo respeto; las del franquismo también vieron asesinar a sus seres queridos, pero a ellos les tocó vivir durante cuarenta años en un país gobernado por los asesinos, sin ayuda alguna del Estado ni el reconocimiento social al que también tienen derecho.
lunes, febrero 20, 2006
Javier Santiago
Los lobos escriben sus huellas en la nieve. Dejan marcada su senda de eternos huidos. Se pierden sigilosamente entre las urces y observan asomados desde las peñas, protegidos por una oscuridad que es su cómplice. Ambos dan un miedo ancestral que es su principal defensa y su principal enemigo.
Protegido por el calor de los amigos me sumergí tras las huellas del lobo. Con la luna marcando el camino y un viento hechicero, tragasables, seguí su rastro fugitivo por los curtidos montes ancareses. Apenas pude sentir jirones de su espíritu prendido entre los robles, pero estoy seguro de que él nos observaba con su mirada escéptica y torva. Haría cosquillas con un colmillo al reflejo de los astros y tendría erizados algunos pelos del lomo, inquieto por la presencia del grupo de intrusos, pero seguro en su guarida, excavada en las entrañas de la noche.
Allí, a la merced de los fantasmas de las tinieblas, el hombre es el ser más torpe de la creación. Los búhos le hacen burla con sus bromas desde la distancia. Las raposas vienen y van. Quizá se te cuelen entre las piernas sin que tú sepas oler las briznas de su pelo. Sientes la presencia de las serpientes e intuyes, allá en lo alto de las montañas, la majestuosa presencia del gran oso.
Si tus oídos son sensibles al canto del bosque, puedes encontrar el consuelo de la presencia amistosa de los arroyos. Si alguna vez te has mojado los pies al vadear un río o has saciado tu sed clavando las rodillas en tierra, el reguero será tu aliado. Su murmullo te marcará el camino y su aliento, a veces cortante, te permitirá renacer en los momentos de duda.
Pero el resto del monte no baja la guardia. Sabe que en ti puede tener al peor enemigo. Por eso los árboles agitan sus ramas, tostadas en esta época del año, para fabricar un crujido que te atraviesa el alma y que reaviva viejos temores de la infancia. Los robles y las encinas se aprovechan de la noche y conjuran a los demonios, como hace el hombre cuando convierte su temor y su miseria en fuego asesino.
En la noche, infiltrado en las entrañas del bosque, uno puede percibir ese misterio y puede sentir ese miedo. Pero la naturaleza sabe reconocer a los suyos. Así, cuando ya has dejado tus marcas sobre la nieve, cuando ya has descubierto tus cartas de partida perdida, cuando los corzos ya han podido oler la palma de tus manos, se produce el milagro. El monte vuelve a la calma y permite tu presencia. Quizá, si la noche es buena y el frío no tiene un día asesino, se produce el milagro.
Entonces uno puede encontrarse en un claro, rodeado por la calidez de árboles protectores y por la música de un arroyo alegre y confiado. Puede mirar hacia el cielo y ver las estrellas sonrientes, como camaradas que celebran una fiesta a la orilla del océano. Puede sentir cómo sus pies echan raíces tímidamente y cómo las zarzas se convierten en viveros de moras. Puede ver cómo las sombras dejan de anunciar diablos y empiezan a dibujar conejos en busca de algún brote tierno. Puede disfrutar de otro lado de la amistad, ese en el que la compañía se celebra en silencio, a base de miradas y gestos.
Y puede que, si la noche es de gloria y todos los duendes del bosque están de tu parte, algún viejo lobo se digne a saludarte con su aullido
Protegido por el calor de los amigos me sumergí tras las huellas del lobo. Con la luna marcando el camino y un viento hechicero, tragasables, seguí su rastro fugitivo por los curtidos montes ancareses. Apenas pude sentir jirones de su espíritu prendido entre los robles, pero estoy seguro de que él nos observaba con su mirada escéptica y torva. Haría cosquillas con un colmillo al reflejo de los astros y tendría erizados algunos pelos del lomo, inquieto por la presencia del grupo de intrusos, pero seguro en su guarida, excavada en las entrañas de la noche.
Allí, a la merced de los fantasmas de las tinieblas, el hombre es el ser más torpe de la creación. Los búhos le hacen burla con sus bromas desde la distancia. Las raposas vienen y van. Quizá se te cuelen entre las piernas sin que tú sepas oler las briznas de su pelo. Sientes la presencia de las serpientes e intuyes, allá en lo alto de las montañas, la majestuosa presencia del gran oso.
Si tus oídos son sensibles al canto del bosque, puedes encontrar el consuelo de la presencia amistosa de los arroyos. Si alguna vez te has mojado los pies al vadear un río o has saciado tu sed clavando las rodillas en tierra, el reguero será tu aliado. Su murmullo te marcará el camino y su aliento, a veces cortante, te permitirá renacer en los momentos de duda.
Pero el resto del monte no baja la guardia. Sabe que en ti puede tener al peor enemigo. Por eso los árboles agitan sus ramas, tostadas en esta época del año, para fabricar un crujido que te atraviesa el alma y que reaviva viejos temores de la infancia. Los robles y las encinas se aprovechan de la noche y conjuran a los demonios, como hace el hombre cuando convierte su temor y su miseria en fuego asesino.
En la noche, infiltrado en las entrañas del bosque, uno puede percibir ese misterio y puede sentir ese miedo. Pero la naturaleza sabe reconocer a los suyos. Así, cuando ya has dejado tus marcas sobre la nieve, cuando ya has descubierto tus cartas de partida perdida, cuando los corzos ya han podido oler la palma de tus manos, se produce el milagro. El monte vuelve a la calma y permite tu presencia. Quizá, si la noche es buena y el frío no tiene un día asesino, se produce el milagro.
Entonces uno puede encontrarse en un claro, rodeado por la calidez de árboles protectores y por la música de un arroyo alegre y confiado. Puede mirar hacia el cielo y ver las estrellas sonrientes, como camaradas que celebran una fiesta a la orilla del océano. Puede sentir cómo sus pies echan raíces tímidamente y cómo las zarzas se convierten en viveros de moras. Puede ver cómo las sombras dejan de anunciar diablos y empiezan a dibujar conejos en busca de algún brote tierno. Puede disfrutar de otro lado de la amistad, ese en el que la compañía se celebra en silencio, a base de miradas y gestos.
Y puede que, si la noche es de gloria y todos los duendes del bosque están de tu parte, algún viejo lobo se digne a saludarte con su aullido
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Los tiempos han cambiado en el Bierzo. En la de finales de los 50 se puede ver como los aldeanos paseabancon orgullo el lobo cazado. Dicen que estos hombres eran unos pequeños héroes que recibian en su paseo triunfal obsequios,.. y sobre todo lagloria.
jueves, febrero 16, 2006
Contar por no callar
Iglesia contra mujeres
Rafa Esteve-Casanova
Durante los largos años de la noche franquista la iglesia católica hizo caso al viejo dictador que tenia todos los derechos sobre España y los españoles y mantuvo la boca callada durante todo este largo y oscuro periodo de nuestra historia. La Iglesia oficial nunca discrepó de las ordenes del dictador mientras le arropaba y llevaba bajo palio en diversas celebraciones oficiales. Las prebendas eran muchas y los asotanados no estaban por la labor de denunciar el régimen de miedo y oprobio en el que vivíamos los españoles. Sus purpurados calentaban los escaños de las Cortes franquistas y en los púlpitos se seguía predicando el miedo y el temor, y, por encima de todo, el respeto debido a los “señores” que dominaban el país.
En los confesionarios se impartía doctrina a las mujeres para que siguieran siendo sumisas a los esposos que buscaban fuera de casa aquella parte del sexo que los hombres de la negra sotana impedían dar a sus esposas. Y mientras una parte de los maridos seguían con la vieja institución de la “querida” los sacerdotes recomendaban a sus feligresas que cumplieran con el débito conyugal, eso si, siempre sin caer en las tentaciones del sexo, o sea sin disfrutar de esa parte de la vida que algunos todavía continúan encontrando pecaminosa y centrada en la entrepierna.Por ello no es extraño que a estas alturas del siglo xxi un anciano sacerdote de la diócesis de Valencia se dedique a escribir sandeces en la hoja semanal que se reparte en todas las parroquias que dependen del Arzobispado de Valencia. El folleto en cuestión lleva por título “Aleluya” y en el mismo las diversas parroquias de la sede valentina publican sus impresiones sobre la actualidad. El pasado domingo los feligreses valencianos se desayunaron con un artículo firmado por el padre Gonzalo Gironés, profesor jubilado de Teología, titulado “Hablemos de la familia” en el que el autor justifica el maltrato a las mujeres indicando que nadie “ha confesado que hicieron las victimas” y “que más de una vez provocan con su lengua”.Naturalmente, ante estas afirmaciones, no sólo las organizaciones feministas sino la mayor parte de la sociedad valenciana se ha sentido ofendida. Cuando las frías estadísticas nos dicen que más de una mujer muere a la semana a manos de su pareja, o expareja, es inexplicable que alguien que, se supone por su voto de castidad, no conoce bien al elemento femenino de la población se atreva a escribir y firmar semejantes barbaridades. Les continuo haciendo participes de algunas de las perlas que se pueden leer en el Aleluya, no lo olvidemos editado por el Arzobispado valenciano, “El varón, generalmente, no pierde los estribos por dominio, sino por debilidad: no aguanta más y reacciona descargando su fuerza que aplasta a la provocadora”. Ya lo ven, una vez más la santa madre iglesia quiere mujeres sumisas y dóciles ante la prepotencia del macho. Han sido siglos de predicar la misma doctrina desde los confesionarios. Quizás lo más preocupante de las palabras del padre Gironés no es lo que ha escrito en “Aleluya” sino el hecho de que durante más de cuarenta años ha sido catedrático de Teología en Valencia. Me pregunto cuales habrán sido las enseñanzas que durante todos estos años ha estado transmitiendo a sus alumnos una persona que piensa como él que las victimas son culpables de que se las lleve al matadero.Ahora monseñor García Gasco, Arzobispo de Valencia, lanza balones fuera y hace llegar a los medios notas de prensa demarcándose del artículo firmado por Gonzalo Gironés. Hace unas semanas casi todos los medios informativos atacaron a toda la redacción del diario Avui y a su director por un desgraciado artículo donde se denigraba a las madres de posibles militares golpistas. El Arzobispo de Valencia, tan responsable del “Aleluya” como el director del “Avui” de su periodico, no puede alegar ignorancia ante este artículo denigrante para las mujeres, él conoce muy bien al autor del escrito e incluso ha presentado alguno de sus libros y pronunció la conferencia de clausura del I Congreso Mariano de la Comunidad Valenciana donde Gironés presentó su “Guía Mariana de Valencia”. Al parecer para uno y otro tan sólo existe una mujer digna, la Virgen, porque así lo estipula el dogma mariano, María. A las demás mano dura hasta que se moderen y no provoquen.
miércoles, febrero 15, 2006
incertidumbre en las candidaturas
garciaberciano.
A mitad de legislatura, les guste o no a sus responsables, creo que el PSOE está dilapidando su capital político, en el que un buen número de militantes,simpatizantes y algunos desencantados de tantas legislaturas populares habían depositado en esta organización... Creo que en estos momentos, los socialistas deberían pensarse seriamente en que existe un riesgo real de perder el poder municipal. La falta de sintonía, prácticamente desde el principio de la legislatura, entre alcalde y la formación que le sustenta ha sido manifiesta... trás varias tensiones, esas diferencias -como bien apunta Márquez- están haciendo mella en mucha gente, no sólo militante o simpatizante, sino en muchos votantes que acudieron a las urnas en las anteriores municipales esperando un cambio... un cambio real en las formas, en la gestión,.... En conversaciones mantenidas con un buen número de gente, existe un diagnóstico bastante consensuado sobre algunos puntos. A saber: a) el alcalde da la impresión (no sé si correcta o incorrecta) de vivir "en otro mundo". Una buena parte de su equipo (eso sí, en voz baja)se queja de que hace y deshace sin consultar con sus concejales y el partido que lo sustenta, atribuyéndose todo lo bueno y "escaqueándose" de todo lo que se tuerce. b) A Vicente parece haberle gustado eso del cargo. De hecho, me comentan, que no sólo no le importaría repetir sino que, de unos meses para aquí, hace sentir su presencia en todas las reuniones que puede a la que asistan jerifaltes provinciales...¿buscará la reelección?. c) aprecio personalmente a Vicente, pero creo que si él es cabeza de lista, gente que fue a votarle en los anteriores comicios (y que no sean militantes y simpatizantes socialistas) se quedarán esta vez en casa engrosando la lista de la abstención. d)el psoe debe ser consciente que, sin esos votos que podrían ir a la abstención, es muy dificil que siga en el gobierno municipal. e)la ejecutiva local, trás los primeros rifi-rafes, decidió "dejar hacer" a la máxima autoridad. Pese a la polémica que se suscitó en su día, tengo entendido que los máximos responsables de la ejecutiva local no han puesto "palo en la rueda" de la gestión municipal en general ni del alcalde, en particular. d)creo, como nuestro amigo Márquez, que ni Alejandro ni José Luis Martin estén por la labor de presentarse. En mi opinión, si hay una figura municipal revalorizada, pese a las feroces críticas recibidas, es Conchita...pero, después de la experiencia, yo también creo que se irá a su casa. Ella hubiera podido ser una buena candidata socialista. Estimados amigos del foro, del PP no puedo opinar porque "tocaría de oído" y eso sólo lo sabía hacer magníficamente Leo en su bodeda de la calle del agua.
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